«La selva nunca deja de hablar. Es una corriente interminable de zumbidos, silbidos, chasquidos, gritos y aullidos, junto con un arreglo de olores terrosos y penetrantes en una gama de colores verduzcos que transmiten información a aquellos que pueden interpretar la confusa pauta... Dispuesta en tal esplendor misterioso se encuentra la jungla de Chult, un lugar de secretos esperando ser descubiertos. Hay guías expertos que han dedicado la vida entera a su estudio y aún siguen sorprendiéndose de lo que les revela.»
- Jessamine, princesa mercante de Puerto Nyanzaru
Chult estaba situada en el extremo más occidental de la península de Chultan, en la parte sur del Mar Sin Rastro, frente a la costa de Calimshan. Como resultado de la Plaga de Hechizos, Chult quedó aislada del continente, convirtiéndose en una isla, pero tras la Segunda Escisión se reunió con el continente. Independientemente de su situación geográfica, Chult siempre ha estado aislada y remota, formando una jungla montañosa de bestias salvajes, dinosaurios masivos y pantanos plagados de enfermedades. Sin embargo, Chult es tierra de grandes riquezas, que nunca fallaron en atraer aventureros.
Los humanos de Chult vivían en comunidades tribales, formadas por una docena de familias, que se desplazaban de una zona a otra cuando se agotaba el suelo pobre de la península, cubierta en gran parte por selvas. Para la caza y la defensa utilizaban armas no metálicas como palos, arcos y lanzas cortas. No disponían de metales más duros, como el hierro y el acero, y las pocas que trajeron los forasteros no eran ni de lejos suficientes para armar a un número significativo de personas.
La gente venera casi exclusivamente al Ubtao Primordial, pues los poderes divinos de Faerûn concedieron a Ubtao el dominio sobre la tierra de Chult a cambio de la eterna vigilancia de la deidad sobre la amenaza apresada bajo los "montes del infierno"[1]
La magia es generalmente temida, aunque en cada familia-tribu suele haber al menos un portador de magia arcana, que lleva a cabo las ceremonias de caza y a su vez cumple la función de galeno y alquimista.
A pesar de esta restricción sobre los lanzadores de conjuros arcanos, la población de Chult es igual de propensa a manifestar aptitudes por la magia que el resto de todo Faerûn. Subsequentemente, la actitud Chultan hacia lo arcano causó que muchos de los arcanistas huyan a la selva para practicar su arte en soledad. Muchos también viajaron a Mezro a estudiar.
Además de los de los humanos, también habitan enanos salvajes, goblins, aldani, pterasaurios, bullywugs y hombres lagarto. También criaturas exóticas como los chuuls, hidras, nagas, trogloditas, troles y guivernos existen en menores cantidades.
Los depredadores dominantes en la tierra eran los dinosaurios, quienes fueron venerados por muchos nativos como aspectos del mismísimo Ubtao.
Los "Limos" son un peligro muy presente para los aventureros en Chult. Zygoms, limos verdes y el moho acre, por nombrar algunos. La selva también es el hogar de otras vegetaciones carnivoras, como la comunmente llamada "Extranguladora Chultan", un tipo de liana.
Chult es el destino principal de quienes disfrutan cazar o recolectar calaveras de monstruos. Más de un excursionista que se hace llamar "cazador" pagaría una suma generosa para reclamar como trofeos algunas de las criaturas exóticas de la zona sin tener que arriesgar su propio pellejo.
Chult es famoso por sus enfermedades, ya sean fatales o apenas debilitantes. La mayoría de enfermedades son notablemente contraídas por: mordidas de insecto (como la enfermedad de los escalofríos), nieblas de la selva (como la fiebre de la niebla azul, también llamada "fiebre del mono loco") o parásitos (como los trematodos cerebrales, o sanguijuelas de garganta).
Se ha dicho hasta el hartazgo que las junglas de Chult son los lugares más peligrosos de Faerûn. Las plantas eran depredadores inteligentes, mientras que los propios depredadores eran enormes y estaban armados con enormes dientes y garras. Los insectos mordían y picaban a los viajeros casi constantemente, el calor y la humedad eran casi insoportables y la maleza contenía multitud de serpientes venenosas. Lo peor, sin embargo, eran las enfermedades que proliferaban por la zona. La mayoría de las cosas de la jungla tenían algún tipo de enfermedad o parásito y era muy fácil contagiarse de ellas. Incluso el agua estaba contaminada y había que hervirla para beberla. Por si fuera poco, las criaturas inteligentes que subsistían en el denso follaje eran perfectamente felices con el entorno, y a veces se desviaban de su camino para seguir a los viajeros con el fin de cazarlos y matarlos. Los yuan-ti, los batiri y otras especies que habían aprendido a sobrevivir en este lugar necesitaban comida; los aventureros solían satisfacer muy bien esa necesidad.
Sin embargo, los aventureros siguieron llegando en manadas a las selvas de Chult mientras los rumores sobre interminables vetas de oro, enormes gemas e imperios en ruinas repletos de magia y riquezas seguían apareciendo en las tabernas de todo Faerûn y muchos estaban dispuestos a desafiar los peligros de la jungla por una porción de esa legendaria riqueza.
Las selvas de Chult albergan una serie de árboles que son valorados por su madera y otros usos. En particular, esto incluye el corcho, el caucho y la teca.
Los Picos de la Llama eran la morada de las salamandras y otras criaturas de fuego. También se decía que los picos se asentaban sobre un par de puertas de hierro que conducían al Plano de la Fuga, el mundo de los muertos. La leyenda contaba que, al final del mundo, Dendar, la Serpiente Nocturna, derribaría estas puertas y se introduciría en el mundo.
Chult está dominado por cuatro ríos mayores:
Estos ríos pueden fluir tan lentamente que a veces es difícil discernir la dirección de la corriente, aunque ganan velocidad rápidamente cuando atraviesan gargantas estrechas.
En general, el agua del río no era segura para beber a menos que primero se hirviera o se purificara de otro modo, en gran parte debido al riesgo de sanguijuelas de garganta.
Estos ríos también albergaban:
En lo más espeso de la jungla se encuentra el Valle del Honor Perdido, que fue el último refugio de los Eshowe antes de ser destruidos. Las leyendas decían que todas sus riquezas habían sido abandonadas en las cuevas del valle, mientras que otras más siniestras afirmaban que la malvada deidad de Eshowdow, en realidad Shar disfrazada, residía allí, reclutando seguidores y planeando su venganza.
La escarpada y traicionera costa del suroeste de Chult se convirtió en un peligro para los barcos, y los comerciantes del norte de Faerûn han aprendido a evitarla. Temiendo no sólo a los acantilados, los marineros hablaban de remolinos, tormentas anormales, monstruos acuáticos, dinosaurios voladores[2] y águilas gigantes. Unos pocos valientes (o muy tontos) buscaron fortuna para explorar las cuevas a lo largo de la costa, con la esperanza de que condujeran a ricas minas bajo la jungla.
Una de las leyendas locales más aterradoras de Chult involucra a una misteriosa bestia llamada Uluu Thalongh. Esta entidad es capaz de poseer árboles y plantas, convirtiendo sus ramas en armas violentas. Además, podría imitar las voces de víctimas anteriores. Nadie pudo descubrir quién o qué era realmente la criatura.
Se rumorea que en lo profundo de la selva, sobre las copas superiores de los árboles, anidan dragones negros.
Los eruditos y devotos siguen discutiendo sobre la interpretación de este fragmento. La más comunmente aceptada es que el fragmento recuperado es anterior a la apoteósis de Kelemvor como Señor de la Muerte, Juez de los Condenados y maestro del Plano de la Fuga.↩︎
Se recomienda tomar con pinzas los dichos de los locales.↩︎